Escape,juramento y lealtad : la fórmula de la redención

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Escape,juramento y lealtad : la fórmula de la redención

Mensaje  Lenix el Dom Oct 02, 2011 2:42 am

La brisa marina acariciaba mis mejillas mientras miraba el gran mar que ante mis ojos estaba,en la proa de un barco que se dirige a Concepción pensaba seriamente los hechos que acabaron convirtiéndome a mí,Oswald Delouvée, en un conde leal al que, conocía ahora como rey Bennet...

Ocurrió después de la gran victoria,nosotros el ejercito rebelde por fin habíamos logrado tomar los principales bastiones del norte de Chile,a través de fuego y acero nos abrimos paso por ciudades como Antofagasta y La serena hasta que por fin logramos ganar, en aquella época yo era uno de los mas importantes generales rebeldes pues fui de los primeros en rebelarse en contra del rey Gottfried,pero ahora que la rebelión había logrado una victoria significativa me preguntaba ¿esto es lo que quiero? ¿esta es mi lucha? estas y otras interrogantes convergieron en mi cabeza como un grupo de estacas que de apoco drenaban mi animo revolucionario,mientras entrabamos triunfantes en la ciudad de La serena,los vítores de las tropas y la alegría imperante inundaban la ciudad;licor y prostitutas en todas las calles,las tabernas repletas de soldados,comerciantes,ciudadanos y uno que otro borracho local. La gente gritaba nuestro nombre a nuestro paso !viva el ejercito rebelde! !viva nuestros valientes generales!, algo en esos gritos me producía un terrible dolor, ¿acaso aquellos vítores no eran correspondidos? hacia entrada la noche de ese día no supe responder esta intrigante interrogante.

Ya en mi habitación de un hotel local, revisaba entre mis pertenencias que los soldados amablemente habían ordenado como yo lo había pedido, encontré una imagen de anastasia Delouvée,mi joven hermana que había desaparecido muchos años antes por la reggia condotta de la zona de la Pisa,cuando ella era aun una pequeña niña fue arrebata de los brazos de sus padres y su hermano, aquella imagen era un recuerdo de un dolor pasado al cual tenia que remediar de alguna manera tenia que lograr encontrarla,ya había encontrado mi cometido pero la revolución apenas estaba por comenzar,la revolución puede vérselas sin mi-pensé mientras miraba fijamente aquella imagen.

Llegada la madrugada tomé mis enseres personales para tomar una arriesgada desición,volver con el susodicho rey Bennet que según los informadores había sido coronado como rey de facto por el "arrebato" de Gottfried, al bajar a la planta baja deje una generosa propina para el dueño del hotel pues la cama había sido especialmente cómoda y confortante después de efectuar este acto salí hasta donde estaba uno de los antiguos carruajes del gobernador de La serena que las tropas no habían quemado o saqueado asi que al encontrarlo intacto lo use para mi cometido, subí a bordo mis pertenencias y me propuse a contratar un chofer que estuviera disponible de no ser así contrataría a cualquier persona que sea capaz de manipular un carruaje para mi suerte, un joven mozo moreno y algo pequeño estaba sentado atrás del hotel charlando con los demás vecinos que aunaban la zona,le ofrecí un trabajo de chofer por un jugoso sueldo para que no pudiera rechazar la oferta al ser su respuesta positiva nos dirigimos hacia el carruaje,me bario la puerta y me senté cómodamente en un lado del ahora carruaje de Oswald Delouvée, el mulato emprendió el viaje a mi orden al preguntarme donde había que ir le dije en un tono amable "hacia las puerta sur",mientras el carruaje se movía hacia el destino fijado yo seguía pensando si lo que estaba a punto de hacer era lo correcto era predecible que después de esto yo sea un traidor de alta categoría en el bando rebelde y una escoria en el bando monárquico,pero el destino de anastasia lo valía. Al llegar como era de suponer a mi nuevo chofer le pidieron la autorización correspondiente para salir de la ciudad,luego de su nervioso tartamudeo salí del carruaje y me dirigí a los guardias :

- ¿Algún problema soldado?,este joven esta cumpliendo con su deber para con la revolución.
- Pero señor,usted necesita un permiso especial...
-¿Acaso no sabe quien soy? un general del ejercito no debería sufrir este ultraje,¡abrid la puerta ahora mismo¡
-Co...co...como usted diga general.- acto seguido dio la señal para que levantaran el portón de la ciudad.

Me retire nuevamente hacia el carruaje y emprendí mi viaje hacia una nueva vida... una vida monárquica...


Última edición por Lenix el Lun Dic 26, 2011 10:32 pm, editado 1 vez
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Re: Escape,juramento y lealtad : la fórmula de la redención

Mensaje  Lenix el Lun Oct 03, 2011 1:45 am

La campiña en camino a Valparaiso era hermosa tan distinta a como era el sur de Chile pero no me había dado cuenta que estaba anocheciendo y se necesitaban un minimo de 2 dias para ir de la serena a Santiago,asi que hice una señal a mi chofer que desviara el carruaje para acampar en una de las laderas del camino,el carruaje tirado por 2 caballos paró paulatinamente hasta detenerse completamente,bajé y me dirigí hasta donde estuviera mi chofer para señalarle que sacara unas sábanas para luego de comer irme a dormir en el carruaje,el mozo sacó las cosas pedidas las dejo dentro del carruaje y empezo a prender con unas piedras que emanaban unas chispas la fogata que nos acogeria esta noche. Cuando uno de sus tantos intentos resultó tomamos algo de charqui de mi equipaje y nos sentamos alrededor del fuego a comer,mientras ocurría esto empezo una amena conversación:

- creo mi joven mozo que aun no se vuestro nombre.
- Me llamo Juan Mendoza,general Oswald.
-No debería llamarme por mi rango ahora,estamos entre compañeros.-dijo con una amistosa sonrisa en el rostro.
- Esta bien...Oswald,me gustaría saber por que esta yendo hacia Valparaiso que es un importante bastión de los Monarquicos.
-¿Podrías guardar un secreto?
-Claro usted es una persona muy estimada para mí,usted nos liberó- dijo aquel mozo muy convencido.
- La revolución se ha corrompido,los generales que ahora la mantienen se han empezado a quedar con parte de las ganancias obtenidas en las victorias del norte, los soldados no pelean por un país libre y nuestro sino por sus propios intereses, esto me ha desanimado a tal punto que me entregaré a los monarquicos para tener una vida más tranquila...
-si usted lo dice debe ser verdad, pero pensándolo bien yo no puedo volver a La Serena pues ya lo he ayudo a huir de esa ciudad y si volviera seria tratado como un vulgar traidor...tendré que sumarme a su causa señor, ¿ podría este humilde plebeyo unirse a sus huestes?
- ¿ estarías preparado para enfrentar a múltiples enemigos,ya sean monárquicos o rebeldes? recuerda que ahora para ambos bandos seriamos considerados "traidores".
- Acepto los riesgos.- sentenció Juan.
- Bienvenido a mis Huestes,serás desde hoy en día mi primer oficial.
- Aunque no tenga valor militar alguno para los bandos en disputa,lo acepto con sumo orgullo.

Desde ese momento tengo un amigo más en el país


Última edición por Lenix el Lun Oct 03, 2011 11:50 pm, editado 1 vez
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